La frase, el párrafo, el poema, el verso que
resaltás con marcador. Tus alter egos, tus escondites, tus sueños y
tú profesión. Tu biblioteca, tú mirada, tú ipod, el pasto del jardín
y tú placard, tus armonías, tus melodías y los acordes que jamás
vas a pulsar. Las cosas que metés en tú cartera y las
carteras que no usás. El modo en que llevás el cigarrillo pero
también la cantidad que te fumás. Y tú respiración y por supuesto el tono de tú voz. Tu verborragia y tú
silencio. La borrachera del fin de semana y la del miércoles
también. Tu billetera, tus cicatrices. Tu dios, tus cábalas, tú
fe y tú mala fe hablan de vos, son tú autorretrato. La huella de tú pulgar.
No te escapás del autorretrato que hacés solo al andar.
El diario de vos
No te escapás del autorretrato que hacés solo al andar.
El diario de vos